Mecanismos de acción de la inmunidad innata: Un viaje a través de nuestro ejército

Introducción

El científico Edward Jenner (1749-1823) es hoy en día considerado el padre de la Inmunología debido a su descubrimiento de la vacuna contra la viruela. Asimismo, fue también quien acuñó los términos vacuna y vacunación.

Su aportación a la ciencia deriva de diversos experimentos realizados con niños, entre ellos el joven James Phipps de 8 años, a los que inoculaba con pus procedente de vacas que padecían una enfermedad propia del ganados. Su intención era confirmar los rumores de que el ganado que padecía está enfermedad no llegaba a contraer la viruela, y trasladar esa “resistencia a la enfermedad” entre la población que estaba siendo arrasada por el virus.

Jenner fue ampliamente ridiculizado y criticado por sus coetáneos, pero lo que nadie sabía entonces era que acababa de sentar los principios de la inmunidad humana, y gracias a su gran aportación, la viruela sería totalmente erradicada dos siglos después.

No han sido escasos los intentos a lo largos de los años de desentrañar los mecanismos de acción del sistema inmune, y gracias a esos estudios hoy sabemos lo complejo que es.La respuesta inmune consta de varias etapas:

Los mecanismos de defensa inespecíficos (inmunidad innata) actúan en los primeros estadíos de la infección, en las primeras 96 horas aproximadamente. Sí su acción no es suficiente para eliminar al agente patógeno, entonces entran en juego los mecanismos de defensa específicos, con anticuerpos. (inmunidad adquirida). De ahora en adelante se explicarán en detalle los mecanismos de acción de la inmunidad innata.

Para que se produzca la infección, debe ocurrir que el elemento infeccioso supere las barreras físicas, químicas y biológicas, que juegan un papel de vital importancia cuando se detectan patrones específicos característicos de patógenos, denominados PAMPs (Pathogen-associated molecular patterns), por receptores específicos exclusivos de la inmunidad innata llamados PRR (Pattern recognition receptor). Será cuando estas defensas iniciales fracasen al contener y eliminar al antígeno cuando entre en juego la inmunidad adaptativa.

Las células implicadas en la defensa del organismo tienen su origen en la médula ósea, a partir de una célula madre hematopoyética pluripotencial, que es capaz de: 1) autorrenovarse, ya que en la primera mitosis, una célula hija se diferencia, mientras que la otra se renueva, y 2) originar los demás tipos de células sanguíneas, entre ellas los leucocitos (granulocitos, linfocitos y monocitos, así como células dendríticas.).

La división de la célula madre hematopoyética da lugar a dos tipos de células primordiales:

Es la línea mieloide la que abarca la mayoría de las células del sistema inmune innato:

Trabajo realizado por Iman L.B., Marcos M.B., Mª Marina M.V. & Alberto Manuel P.P.